lunes, 23 de julio de 2012


El inventor japonés Nobuhiro Takahashi ha creado “SHIRI” (“culo” en japonés), unas nalgas robóticas que responden con diferentes emociones a distintos contactos humanos. Takahashi espera usar este prototipo tecnológico para desarrollar respuestas que puedan aplicarse a otras partes del cuerpo de un humanoide, en particular a la cara, para ayudar a la comunicación no verbal.

Decidió desarrollar su tecnología en unas nalgas artificiales debido a que los movimientos de los glúteos son más amplios y por tanto, hacen más fácil transmitir emociones.

“Quise utilizar las nalgas para reflejar emociones como el miedo, la alegría o la relajación”, dijo a Reuters Takahashi, un estudiante de comunicación electrónica en la Universidad de Tokio. Para que un robot muestre miedo, Takahashi utiliza un golpe, y en el caso de estas nalgas artificiales, un azote. Las nalgas mecánicas del robot responden a un golpe con temblores. Un bamboleo lento es señal de relajación, mientras que un ligero toque apacible le hace apretarse en señal de placer según Takahashi.

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